sábado, 28 de julio de 2007

5.Los Cuartos del Círculo Druídico


Con referencia a estos arquetipos y símbolos es, como en la ceremonia druídica se establecen los cuartos en la zona del círculo ritual. En párrafos anteriores se ha mencionado como establecer los puntos cardinales, ayudados por una brújula. Y ahora citamos a los cuartos de nuevo, pues estos, antaño correspondían a funciones dentro de la Tribu misma, relacionados con direcciones telúricas, con ciudades míticas, tesoros épicos a modo de talismanes y druidas legendarios.

La primera función es atribuida al Conocimiento, llamado “Fios”, su dirección telúrica es el Oeste, su Ciudad mítica es Gorias, la ciudad que brilla como el fuego, “Fortaleza Ardiente” el maestro legendario druida que procede de esta ciudad es Urias(Esars), y el Tesoro épico es la Lanza de Lugh. La Jabalina Luminosa que desvanece la oscuridad. Un símbolo del conocimiento .

La segunda función es atribuida a la Batalla, llamada “Cath”, su dirección telúrica es el Norte, su Ciudad mítica
relacionada es Findias o Finnias, la ciudad de los Dannan que tiene la inmutabilidad del metal inquebrantable,” Fortaleza Blanca con belleza de nube”, el maestro druida legendario que procede de esta ciudad es Arias(Usicias) y el tesoro épico que procede de la misma ciudad es la Espada del rey de los Tuatha dé Dannan; Nuadha. Espada que simboliza el valor, el coraje en la batalla y alegoriza la fortaleza del ánimo en nuestros combates y conflictos interiores y su triunfo final. El brío en nuestra lucha diaria para acometer nuevos retos personales.

La tercera función es atribuida a la Prosperidad, llamada “Bláth”, su correspondencia telúrica es el Este, la Ciudad Mítica relacionada es Murias, ”Fortaleza del Mar” la ciudad que tiene la quietud de las aguas profundas, el maestro druida legendario es Sénias(Sémias) y el tesoro épico y emblemático que procede de la misma ciudad es el Caldero, del Dios creador del Draoicht, (pronunciado Drikt); El gigantesco y ciclópeo Dagdha. Caldero nunca seco, que nadie que se acerque a él, queda insatisfecho, un caldero de la fertilidad, en cuyo interior oscuro, bulle la vida.

La cuarta función es atribuida a la Canción, llamada “Séis”, su correspondencia telúrica es el Sur, la ciudad mítica relacionada es Fálias, “La Fortaleza de la Estrella” la ciudad que brilla como el fuego, el maestro druida legendario que procede de esta ciudad es Morias (Morfesa), y el tesoro y talismán que procede de la misma ciudad es la famosa piedra “Lia Fáil”, la que solía gritar en la coronación de los reyes celtas de Irlanda.

(Los nombres de los druidas mencionados entre paréntesis, son los que aparecen en el “Libro de las Invasiones” o “Leabhar Ghabhála Erínn”, los mencionados antes del paréntesis son otros nombres que investigadores de lo céltico, les dan. Sin embargo, tanto unos como otros, aparecen postreramente, en épocas cristianas y no son reflejos exactos de tiempos paganos. Aunque, se pueden relacionar hoy, perfectamente con el espacio sagrado.

Y en relación con estas divisiones de las funciones celtas en Irlanda hallamos cuatro condados.

1/ Connaugth, al oeste, en correspondencia con la ciencia o conocimiento

2/ Ulster, al norte, afín con la batalla.

3/ Leinster, al este, enlazado con la prosperidad;

4/ Munster, al sur, en conexión con la música o canción.

Las cuatro circundan el condado medular de Mide (Meath), referente a la soberanía, condado del “medio” constituida por prominencia de una superficie de territorio sobre los otros y donde está emplazada la capital de la Keltia gaélica: Tara.

Como se ha apuntado anteriormente, los rituales druídicos en los que estuvieran presentes los 4 elementos que los griegos referían como soberanos, en la primera época, parecen más que improbables, posteriormente se hace alguna referencia sutil, en tiempos de la Edad Media. El sistema simbólico de los druidas representa atribuciones diferentes, articuladas en la concepción de la Tribu y de la Tierra, tal y como se han explicado, máxime si tenemos en cuenta que un círculo ceremonial druídico, es una especie de micro-mundo tribal, con sus funciones y sus miembros humanos.

Todo y así, podemos encontrar una correspondencia de los 4 elementos con los puntos cardinales y tesoros míticos. Con este sincretismo específico, no pretendemos invalidar lo expuesto hasta ahora, sino facilitar la adaptación de aquellas personas que desean integrarse en nuestra espiritualidad, pero que procedentes de otros ritos litúrgicos, se hallan habituados a festejar los 4 elementos. Elementos, por otra parte, que al seguidor/a druídico/a no le resultan tan impropios o ajenos, como a otros/as seguidores/as de variantes paganas, nuestras atribuciones.

En cualquier caso, si adoptamos los 4 elementos como los cuartos del círculo, y en correspondencia con los puntos cardinales, es preciso hacerlo con coherencia.

Ya que fijamos elementos, sería interesante hacerlo atendiendo a sus manifestaciones físicas naturales, comprobando por nosotros mismos donde se hallan.

Si estamos en la parte Austral de Suramérica, sería falto de lógica atribuir el calor a este punto geográfico, puesto que hallamos hielo y frío. Si estamos en el litoral este de España, no sería muy coherente atribuir este punto al Aire, cuando el Mar Mediterráneo, baña esas costas. Pienso que adaptarnos a nuestro lugar de ceremonia, es básico en nuestra espiritualidad, pues ya sabemos que celtas y druidas buscaban una conexión con lo natural. De la misma forma, carece de sentido, celebrar Alban Arthan o solsticio de invierno en el diciembre gregoriano, en un país como Argentina que, justamente en ese mes tiene su verano.

Pienso que ya que buscamos una relación con los elementos, se impone un poco de sentido común, de esta manera, además, se crea un vínculo mucho más real y efectivo. Pues nuestros rituales son parte de una creencia actual, vigente y viva. No estamos rememorando con nostalgia unos ritos que hicieron otros druidas antaño, a modo de recreación histórica o pseudo histórica, casi como una representación teatral.

El druidismo, es consecuente con lo que cree y practica. Ya que hablamos, no pocas veces de la búsqueda del equilibrio entre la parte emocional del cerebro y la parte racional, es justamente en este equilibrio y usando esa parte racional para la emotividad de nuestras ceremonias, la que nos lleva en pensar, lo acertado de adaptar ciertos aspectos o atribuciones dentro de la ceremonia al medio, en el cual la celebramos. No nos limitamos a recordar aquello que fue o pudo ser, sino a integrarlo en nuestra forma de entender la vida, en nuestras creencias y ritos, en nuestro presente y en nuestro lugar. Ya los druidas de antes y el pueblo donde se desarrolló, no pocas veces se adaptaron al medio y al entorno. Y no puedo imaginarme a un druida llegado a las costas de Chile, por los avatares que se quieran, celebrando un solsticio de invierno, con arbolito incluido si se quiere, en pleno verano.

A tal efecto, si confeccionamos un altar, sería natural simbolizar los referidos elementos con Velas de cera virgen de abeja colocadas sobre éste, en sus extremos. Las cuales al encenderse con nuestra mano principal, y para estar en consonancia con el medio, sería adecuado hacerlo con cerillas o fósforos de madera, otra vela encendida previamente, mechas textiles o símiles, y no con mecheros plásticos etc. Cuando deban apagarse, no deberán serlo mediante un soplido, se pueden dejar que se consuman, que se apaguen solas, con un apagador de velas, empleando nuestros dedos de la mano no principal o cualquier cosa respetable. Si se sopla además del riesgo de esparcir la cera líquida y enguarrarlo todo, se está agrediendo tanto lo que simboliza por sí misma, como al elemento aire que le otorga vida. Puesto que, la vela en llamarada vivaz, reacciona si se la sopla o se la avienta, siempre responde, resplandece más o titila, se entona o quebranta, al entrar en contacto con el viento y con el aliento humano, nos prueba. Su hálito y aura, sin embargo, es quietud, una respetuosa demora, un silencio fraterno, una tertulia simbólica participativa. No deberíamos forzarla al apagarla, para que las energías en ella concentradas no se aparten de nosotros. Las velas, es lógico, simbolizan el elemento Fuego.

También, siguiendo nuestras alegorías de los elementos podemos presentar un recipiente no metálico que contenga agua de fuente o mineral que aludiría al elemento Agua.

Un recipiente con tierra o sal, “la mágica arena blanca” que se atribuirá a las fuerzas telúricas de la Tierra. Y vapores, sahumerios o inciensos que representarán al elemento Aire. Es sabido, que el incienso no era conocido en las primeras épocas de los druidas, pero disponían para sus rituales de otras substancias aromáticas de origen vegetal, utilizadas bajo la forma de vahos o vapores.

Diferente ocurre en este tema, si en vez de contemplar los cuartos como elementos, nos fijamos en las simbologías de las funciones tribales celtas, en los tesoros míticos, en las ciudades divinas legendarias o en la alegoría de los animales totémicos etc. Si contemplamos y preferimos éstos al concepto sobre los elementos que nos legaron los clásicos griegos, pienso que es más acertado mantener la tradicional disposición geográfica, por pertenecer más al ámbito sentimental y de cohesión de la tribu, que al de la acomodación al hábitat con sus elementos.

En referencia a los tesoros míticos, ya sabemos cuales son: la lanza, la espada, el caldero y la piedra. En referencia a los animales totémicos básicos también los conocemos: Jabalí, Ciervo, Águila y Salmón

Siguiendo estos pasos y una vez todo está dispuesto y establecido. Podemos comenzar, invocando esos cuartos, con salutaciones como las que siguen, previas al culto ceremonial en sí, que después seguirán con unas secuencias distintas, según la celebración de la que se trate:

Mirando hacia el Este:

Ejemplo de Invocación druídica:

Invoco a las fuerzas del Este, dirigiéndome hacia Murias, la Fortaleza del Mar, morada de El Dagda, señor de la Prosperidad, Protector del Caldero, Tutor del Salmón y de todas sus fuentes y manantiales.

En esta invocación, obsérvese que hacemos alusión a la Función asociada con el Este, a la Ciudad Mítica, al Talismán Sagrado y al Dios custodio que lo trajo.

Ejemplo de Invocación sincrética: (Consideramos, el elemento agua, el animal totémico celta irlandés y a la diosa celta galesa célebre por su Caldero).

“Con la bendición del salmón de la sabiduría, que vive en las sagradas aguas del pozo, yo invoco a las fuerzas del Este. Os doy la bienvenida a este círculo espíritus del Este”. ¡Bendice oh, Kerridwen! A nosotros criaturas del Agua, los que mantenemos viva tu memoria y recuerdo. Qué siempre podamos recordar las aguas del renacimiento.

Girando o yendo hacia el punto del Sur:

Ejemplo de Invocación druídica:

Invoco a las fuerzas del Sur, dirigiendo mi palabra hacia Fálias, La Fortaleza de la Estrella, morada de la Gran Madre Dana, Protectora de la Piedra, Madre del Jabalí y de todas las esencias profundas.

Ejemplo de Invocación sincrética:

“Con la bendición del Gran Ciervo, que trota por los sagrados bosques, invoco a los poderes del Sur. ¡Espíritus del Sur, os doy la bienvenida a este círculo!”.

“¡Bendice o Lugh!, el brillante, a nosotros criaturas del fuego, que te veneramos en todos los sagrados fuegos de nuestros hogares, en cada alborada cuando tus rayos alimentan nuestros corazones, en el fuego de la vida que danza en las almas de todas las formas de vida creadas”. Que siempre podamos recordar el fuego de la purificación.

Mirando, girando o yendo hacia el punto del Oeste:

Ejemplo de Invocación druídica:

Invoco a las fuerzas del Oeste, dirigiendo mi voz hacia Gorias, La Fortaleza Ardiente, morada del Maestro de todas las Artes, Guardián de la Lanza, Tutor del Ciervo y de toda Iluminación.

Ejemplo de Invocación sincrética:

“Con la bendición del águila que vuela en el puro y claro aire, yo invoco a los poderes del Oeste. ¡Espíritus del Oeste, os doy la bienvenida a este círculo!”

“Bendice Daghda, Gran Padre, a nosotros criaturas del Aire, los que siempre recordamos tu soplo divino sobre todas las cosas, para que siempre escuchemos los vientos y brisas del espíritu que nos traen las voces y murmullos de los antepasados llenos de sabiduría.

Girando o yendo hacia el punto del Norte:

Ejemplo de Invocación druídica:

Invoco a las Fuerzas del Norte, dirigiendo mi corazón hacia Finnias, la Fortaleza Blanca con belleza de Nube, cuna del Señor de las Batallas, Guardián de la Espada, Tutor del Águila y de todos los Vientos que se esparcen por la Tierra.

Ejemplo de Invocación sincrética:

Con la bendición de la Gran Osa del cielo y de lo profundo de la fecunda tierra, invoco a las fuerzas del Norte. ¡Espíritus del Norte, os doy la bienvenida a este círculo!”.

¡Bendice Gran Madre Dana!, A nosotros, criaturas de la tierra y de tu tribu, los que siempre mantenemos viva tus enseñanzas, con la misma entereza que nuestros antepasados. Que podamos siempre recordar la Amada Tierra que nos da alimento.

Y Finalmente:

Consagro este circulo de fuerza a los antiguos dioses para que en él puedan manifestarse y bendecirnos.

Abriendo el círculo

Una vez concluido el ritual según la ceremonia que estemos celebrando y festejando, debemos proceder a deshacer el circulo establecido.

Ejemplos de Invocaciones comunes

Dirigiéndonos hacia el Norte:” Espíritus del Norte, (o espíritus de la Tierra), os damos gracias por los dones de fuerza y de firmeza que nos habéis aportado. Gracias por estar en este círculo, por estar con nosotros. Que estos dones permanezcan con nosotros al volver al mundo aparente”.

Todos dicen : “¡Os saludamos y damos gracias!”

Dirigiéndonos hacia el oeste. “Espíritus del oeste, ( espíritus del viento y del aire transparente), os damos gracias por los dones de claridad y visión lejana que habéis aportado. Gracias por estar en este círculo, por estar con nosotros. Que estos dones permanezcan con nosotros al volver al mundo aparente”.

Todos dicen: “¡Os saludamos y damos gracias!”

Dirigiéndonos hacia el Sur: “Espíritus del Sur, (espíritus del fuego), os damos gracias por los dones de pasión y energía que habéis aportado a este circulo. Gracias por estar aquí, por estar con nosotros. Que estos dones permanezcan con nosotros al volver al mundo aparente”.

Todos dicen: “¡Os saludamos y damos gracias!”

Dirigiéndonos hacia el Este: “Espíritus del este, (o espíritu del agua), caldero, salmón de la sabiduría os damos gracias por los dones de la profunda sabiduría y del libre fluir que habéis aportado a este círculo. Gracias por estar aquí, por estar con nosotros. Que estos dones permanezcan con nosotros al volver al mundo aparente”.

Todos dicen: “¡Os saludamos y damos gracias!”

Druida / druidesa dice: “¡Espíritu de este lugar, te damos gracias por tus bendiciones!. Os saludamos antepasados, os saludamos dioses de lo antiguo, por vuestra presencia, vuestra orientación y vuestra inspiración. ¡Que todos estos dones permanezcan en nosotros! Os saludamos

Todos : ¡Os saludamos

Druida / druidesa dice: “Abramos el circulo para que todas estas bendiciones sean compartidas por todo el mundo”( Se traza el circulo en sentido contra-horario)

Druida / druidesa dice: “El rito ha finalizado en paz, como en paz se ha iniciado. Que las bendiciones de vuestros antepasados y la influencia de los antiguos dioses vaya con todos nosotros para alimentarnos, fortalecernos y mantenernos cuando hayamos dejado este lugar”.

Todos :”¡Que así sea!”

Los cuartos del círculo en la invocación sincrética han sido adaptados, a la costa este de España. Quien desee trazar su mapa personal adaptado al lugar donde viva, que observe donde tiene el agua, si al este, oeste, sur o Norte, de igual manera para el calor si está al Sur o Norte.

Todas las invocaciones son simples ejemplos, cada cual pueda hacer las suyas, adaptando, respetando y honrando los elementos de la Tradición. Son sencillas proposiciones flexibles.